Oh, la Guerra Fría. Hubo un tiempo, hace ya algunas décadas, en que la paranoia de Estados Unidos ante cualquier indicio “anti-norteamericano” podía desatar una auténtica cacería de brujas. Ser llamado comunista era una loza social: de pronto, los amigos dejaban de frecuentarte, las personas te miraban con desprecio en la calle y los trabajos se te cerraban. Muchas de estas acusaciones, promovidas por el infame Joseph McCarthy o por el Comité de Actividades Antiestadounidenses, afectaron las vidas de muchas figuras públicas. A raíz de la revelación que se hizo...