Legislaciones como la francesa HADOPI, la Ley Sinde en España o la afortunadamente fallida SOPA estadounidense nos han demostrado cómo las presiones de la industria de los contenidos (productoras, discográficas, etc) pueden materializarse en legislaciones a medida que buscan el proteccionismo de un modelo de negocio algo arcaico. Uno de los argumentos que siempre se ha utilizado como estandarte es que, en pleno siglo XXI, Internet más que un enemigo puede ser un aliado para la industria de los contenidos y puede contribuir a la distribución de canciones o películas...
La agencia israelí de publicidad digital Discover-Tech espió a los usuarios de internet a través de una extensa red de anuncios en línea que utilizó...
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