En 1984, la novela distópica de George Orwell, el concepto de privacidad era inexistente. Las personas tenían una pantalla en sus habitaciones que era capaz tanto de enviarle mensajes por parte del Partido, como vigilarlos a todas horas en la intimidad. Lo mismo ocurría en sus trabajos o en los espacios públicos: todo el tiempo estaban bajo el escrutinio de un gobierno a la caza de rebeldes. En su fantástica obra, Orwell creó a la Policía del Pensamiento, cuya única tarea era reportar a los ciudadanos que (sospechaban) tenían intenciones...
Contrariamente a la creencia popular, el ovario posmenopáusico no deja de funcionar, afirman desde la Universidad Northwestern (Estados Unidos), que...
Trump afirmó que los impuestos a las importaciones reducirían el persistente déficit comercial de Estados Unidos’. 17 meses después, los impuestos a...