El fútbol es espectáculo. La televisión también. Para ambos, el negocio está en mantener al aficionado en el vilo del asiento. La narrativa ideal de un partido de fútbol está en la épica, en un guión que se desenvuelve de forma impredecible conforme el balón cambia de pies. Podría decirse que es un deporte que cuenta con sus propios géneros estilísticos: la gesta de la remontada, el drama del autogol, el triunfo apoteósico, la tragedia de la eliminación; la historia de la Cenicienta, del Patito Feo, del David contra Goliat...
¿Qué haría Vox si llega al Gobierno el 29 de noviembre? Te lo cuento en plata: sin bandos, solo lo que dicen ellos y lo que han votado. Diez puntos,...
Realtime Inequality es la primera estadística actualizada sobre cómo se distribuye el crecimiento entre los distintos grupos. Cuando se publican los...