Salvo que recurramos a la agricultura ecológica o mantengamos nuestro propio huerto, la mayor parte de los alimentos que consumimos son producto de procesos industriales o tienen su origen en productos modificados genéticamente para maximizar los resultados de las cosechas (mayor resistencia, mayor durabilidad, etc). Tanto en la avicultura como en la ganadería, para satisfacer nuestro consumo de carne también se han introducido productos y técnicas procedentes del laboratorio y, según parece, el consumo de carne en el futuro podría llegar a ser totalmente artificial. El filántropo Peter Thiel acaba...