En más de una ocasión hemos dedicado algunos minutos a hablar de proyectos de investigación relacionados con el procesamiento de las ondas cerebrales para controlar sistemas (vehículos, sillas de ruedas, etc), desarrollar nuevos sistemas de comunicación o detectar el cansancio de un conductor; ejemplos que nos muestran que podemos aprovechar la actividad eléctrica del cerebro como entrada a distintos sistemas y usar estas señales para controlarlos. Sin embargo, una investigación de las Universidades de Berkeley, Oxford y Ginebra parece mostrar un inquietante lado oscuro para este tipo de interfaces porque,...