Hace pocos días me encontraba inmerso en un sentimiento recurrente que tenemos los seres humanos: “odio a nuestro banco”. Estaba haciendo un trámite relativamente poco complejo, tenía que entregar una lista de documentos, el problema radica en que en cada oportunidad que iba a llevar la carpeta, me pedían algo nuevo. Cansado de tanto ir y venir del banco, y desear 7 plagas para los dueños de la institución, decidí investigar mis opciones. Estaba realmente molesto. En dicho banco hay una entidad que se llama “Defensor del Cliente”. Es algo...