Había un científico cuya pasión por la geología y la paleontología solo se podía igualar a la voracidad de su estómago. Un tipo tan excéntrico que dedicó gran parte de su vida a tratar de comer todos los animales que pudo para conocer su sabor. No fue lo único, William Buckland llegó a comerse el corazón de un rey.Read more...
Los ministros de los Veintisiete debatieron las cuentas para 2028-2034, cifradas en 1,62 billones de euros, sin superar la división entre los Estados...
El origen de la película está en un hecho real que parece ficción. En una cacería organizada por Franco, Manuel Fraga disparó a una perdiz que volaba...